martes, 22 de noviembre de 2011

SEÑOR DE LOS MILAGROS

Mural del Señor de los Milagros pintado en el Santuario de Las Nazarenas en Lima-Perú. El Señor de los Milagros, Cristo de Pachacamilla, Cristo Morado, Cristo de las Maravillas , Cristo Moreno o Señor de los Temblores es una imagen de Cristo en la cruz pintada en una pared de adobe ubicada en el Altar Mayor del Santuario de Las Nazarenas de Lima, Perú y venerada por peruanos y extranjeros en el Perú y alrededor del mundo, por quienes es considerada milagrosa. Su procesión es una tradición netamente peruana, considerada como la manifestación religiosa católica periódica más numerosa del mundo. Fue pintada por un esclavo de casta angoleña llamado Pedro Dalcón según Raúl Porras Barrenechea. Se le conoce como Cristo Moreno debido a que, entre sus creyentes, predominaba la gente de color. Podría estar relacionado, según explica la historiadora María Rostworowski, con el culto milenario al dios Pachacámac.

ANTA CULTURA VIVA

Historia De La Provincia De Anta

HISTORIA DE ANTA
Sabemos que antiguamente, la siempre hermosa pampa de Anta, fue conocida con el nombre de Jaquijahuana, nombre que desapareció en los primeros años de la colonia, dejando para el presente, sólo algunos vestigios de lo que era realmente este hermoso valle que se dice, fue habitado por los Mitimaes procedentes del Altiplano. Remontándonos con ello a los comienzos del Imperio Inca, por los numerosos restos arqueológicos existentes en la zona, como son: los andenes de Zurite, Huillque, Killarumiyoq y otros, que se encuentran dispersos como perlas preciosas a lo largo y ancho de esta provincia.
Poma de Ayala, que en la Pampa de Anta, habitaron los Antasayas, residentes de Anta, conceptos que también son considerados por muchos cronistas que aseveran haber sido los Antasayaq, los primeros pobladores del valle del Cusco, conjuntamente que los Alquehuisas y los Sahuasiraq, que pasaron a formar parte de la nobleza durante el reinado de Inca Roca.
Sea cual fuere sus primigenios habitantes, se sabe que el valle de Jaquijahuana era un asentamiento Inca muy importante, en donde resaltaron suntuosos aposentos e infraestructura que hoy apreciamos con admiración.
Cuentan los cronistas que los habitantes de este hermoso valle, libraron grandes batallas encarnizadas con los Chancas que estuvieron al mando de Anccohuayllo, con las tropas del Inca, al mando del Principe Yupanqui, otra de las batallas que se libraron en esta llanura, fue la que se llevó a cabo en Jaquijahuana, entre las tropas de Gasea y de Hernando Pizarra, el cual ordenó quemar vivo a Chalcuchimac; siendo sorprendido por Manco, hermano de Huáscar y legítimo herederode la corona real.
Según los cronistas, las tierras de cultivo y pastizales en esta parte del valle eran propiedad comunitaria de los ayllus. Su repartición, se dice que era efectuada por el hombre más anciano de la comunidad, posteriormente por los Curacas. En época del Imperio Inca, a la llegada de los españoles al Tahuantinsuyo,...
 

LA MAMACHA CARMEN PAUCARTAMBO

La belleza de esta imagen es sencillamente extraordinaria, así como la del Niño Jesús, que en alegre expresión infantil descansa sobre su brazo izquierdo. El color marrón oscuro del hábito carmelita, una capa amplia y mantilla blancas, con bordados de hilos de oro y plata, contrastan con la hermosura de su delicado rostro y expresión. Ciñe una gran corona sobre la cabeza y sostiene un cetro de oro en la mano derecha, símbolos de su realeza y autoridad. Completan el conjunto un pectoral bordado con piedras preciosas, pequeños escapularios que penden de las manos del Niño Jesús y numerosas joyas.
La Santa Iglesia celebra el 16 de julio la solemne fiesta de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, que es una de las advocaciones más conocidas y queridas a la Madre de Dios. Su origen se remonta, según una antigua tradición, al Profeta San Elías, quien en el siglo IX a.C., junto a San Eliseo y sus demás discípulos, se estableció en el Monte Carmelo, en Palestina, donde ya veneraban a Aquella que vendría un día a ser la Madre del Redentor.
La Santísima Virgen era entonces simbolizada por la nubecita que apareció cuando San Elías pidió a Dios que pusiese fin a una prolongada sequía que asolaba al pueblo como castigo, nube ésa de la cual cayó finalmente una bendita y abundantísima lluvia que reverdeció la tierra, anunciando las gracias que recibiría la Humanidad cuando fuese redimida por Nuestro Señor Jesucristo.
Esos ermitaños se sucedieron a través de muchas generaciones hasta la Edad Media, y, cuando los musulmanes dominaron Tierra Santa, fueron forzados a huir a Europa, enfrentando grandes dificultades y corriendo riesgo de extinción.
Entonces un carmelita inglés, San Simón Stock, fue elegido Superior General de la Orden y, angustiado con la situación en que se encontraban, comenzó a suplicar incesantemente a la Santísima Virgen para que los protegiese. La respuesta de la Madre de Dios no se hizo esperar y fue de una elocuencia impar.
El 16 de julio de 1251, cuando el santo rezaba en el convento de Cambridge, se le apareció Nuestra Señora revestida del hábito carmelita, llevando en sus brazos al Niño Jesús y dándole un escapulario para ser difundido entre los fieles, confiriendo privilegios inéditos a aquellos a quienes les fuese impuesto y lo usasen. Mostraba así una predilección excepcional por la Orden Carmelita, sobre la cual recaían grandes designios de la Divina Providencia.
Nuestra Señora del Carmen es, pues, especialísimamente Patrona de todos aquellos que desean, más que cualquier otra cosa, ser fieles a los designios de Dios y a la Santa Iglesia, resistir la opresión del paganismo y que brille el esplendor de la Cristiandad, o sea, que en breve triunfe la Santísima Virgen sobre los ataques del demonio y sus secuaces, de un lado, y sobre las debilidades y faltas de sus propios hijos, de otro.
La devoción a la Virgen del Carmen en el Perú
Por eso, entre los muchos modos como los peruanos manifestamos nuestro amor y veneración a la Santísima Virgen se destaca la devoción a Nuestra Señora del Carmen, también conocida en los pueblos andinos como la Mamacha Carmen.
Su presencia en el Perú se refleja de modo especial en la existencia de dieciocho Monasterios de Madres Carmelitas que iluminan nuestro suelo; en la popularísima devoción al Escapulario, tan difundido en todas las clases sociales; en el número de localidades que han tomado su nombre o que la tienen por patrona; y, en las sagradas imágenes de esta advoción que se les presta culto en casi todas las regiones.
Sólo en la Ciudad de los Reyes, antigua capital virreinal y hoy urbe cosmopolita, hay actualmente dos claustros de la Orden de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo: el Monasterio del Carmen, en los Barrios Altos, y el Monasterio de las Nazarenas, en pleno centro de la ciudad. El Carmen Alto guarda una hermosa imagen de la Virgen del Carmen que sale en procesión por las calles de Lima en el mes de julio, y el de Nazarenas cobija al portentoso Señor de los Milagros, que viste a la ciudad de morado en el mes de octubre.
Y a una legua del vecino puerto del Callao, tenemos a la Virgen del Carmen de la Legua, que se venera en su pequeña iglesia desde comienzos del siglo XVII y que da su nombre a uno de los actuales distritos chalacos. Ahí también, hace algunos años, se estableció un Monasterio de Madres Carmelitas en antiguos terrenos del fundo Oquendo.
La mayor gloria de la provincia de Paucartambo
Sin embargo, entre tantas imágenes de María del Carmen que aquí encontramos, atrae nuestra atención especialmente una, por su singular belleza, encanto sobrenatural, y por el enorme cariño con que la honran sus paisanos, incluso de parajes muy remotos, habiendo recibido además la presea insigne de su coronación canónica. Se trata de la Mamacha Carmen venerada en la localidad de Paucartambo, en el Departamento del Cusco.
La fisonomía de su rostro trasluce simultáneamente profundidad, felicidad y contento. Según el testimonio de muchos devotos, su tez, de un blanco rosado pálido, varía notablemente de expresión. A estas variaciones, contribuyen tanto el color de su rico vestuario como los cambios de luz natural. Pero se trata de un fenómeno real, fácilmente perceptible.
Artífices locales esculpieron el cuerpo con maguey, yeso y tela de medio candelabro. Según especialistas, la cabeza y las manos fueron talladas por artistas cusqueños, debido al parecido con diversas imágenes esculpidas por Basilio de Santa Cruz, Antonio Sinchi Roca, Bernardo Inca o sus discípulos indígenas; famosos pintores y escultores de la época de Mons. Manuel de Mollinedo y Angulo, gran Obispo y mecenas del Cusco (1673-1699).
Cautivadoras historias adornan su origen con un velo de misterio
De las diversas narraciones que cuentan cómo llegó la Mamacha a Paucartambo, destacamos la que se refiere a la conversión de los chunchos. Hacia el siglo XVII, había en el valle de Q’osñipata más de 360 haciendas. Todos los años, una imagen de la Virgen del Carmen era llevada desde la hacienda Asunción a Paucartambo para la fiesta de Corpus, como sucedía con otras imágenes de santos de la Selva.
Cierta vez se rebelaron los salvajes y con feroz brutalidad destruyeron y quemaron las haciendas del valle, dieron muerte a los habitantes blancos y atacaron finalmente la iglesia. Las flechas de los chunchos hirieron el cuerpo de la Virgen en el ojo y en el pecho. Y por fin la arrojaron al río Amaru Mayu (Río de la Serpiente), el cual desde entonces se llama Madre de Dios por haber arrastrado la imagen de la Virgen y haberla posado en un islote, lugar desde el cual se la recuperó y trasladó después a Paucartambo.
Ésta como otras tradiciones se ven reflejadas en los pintorescos bailes que con gran despliegue y vistosidad acompañan hasta el día de hoy las celebraciones. La danza de los chunchos, por ejemplo, alude a la vida guerrera de los salvajes que, según el pensamiento popular, ofrecen sus bailes a la Virgen que, pese a sus faltas, les guarda una especial predilección.
Una gran devoción que perdura en el tiempo
El culto a la Virgen del Carmen de Paucartambo se ha mantenido vivo por más de tres siglos y la fiesta del 16 de julio conserva su importancia pese a la decadencia general de la religiosidad en nuestros días, lo cual se manifiesta en la presencia de costumbres neopaganas que procuran contaminar la celebración tradicional.
El 3 de febrero de 1985, la imagen fue coronada pontificalmente por Juan Pablo II en la fortaleza de Sacsayhuamán sobre un altar monumental levantado para el efecto sobre el Trono del Inca, una imagen de la victoria de la misericordia maternal de la Virgen sobre sus hijos díscolos y finalmente convertidos.
Asimismo, durante las fiestas de Paucartambo, muchos peregrinos se trasladan de madrugada al paraje denominado Tres Cruces, a 5.000 metros sobre el nivel del mar, para contemplar el nacimiento del sol. Bellísimo símbolo de una nueva era de Fe que vendrá para el mundo bajo los inefables auspicios de la Santísima Virgen.     

 

FESTIVIDAD DEL SEÑOR DE QOLLUR RITTY


La festividad del Qoyllur Riti en el Cuzco, es considerada como una de las fiestas de naciones indígenas más grande de América. Se celebra 58 días después de la Pascua de Resurrección de la Semana Santa, en el Día de la Santísima Trinidad, y tiene la característica de ser una fiesta movible.

Esta celebración es una muestra fidedigna de la "conveniente mezcla" de la cosmovisión andina con elementos del catolicismo introducido por los españoles. En ella se rinde culto a los apus o montañas protectoras, donde viven los wamanis o espíritus tutelares del hombre andino; pero también se venera a Jesucristo, Señor de Qoylluriti y protector de su comarca.
En un artículo muy interesante, "Armando el Rompecabezas Andino", escrito por la argentina Beatriz Ontaneda Portal, ella dice que la tierra es un gigantesco imán, con una línea de fuerza muy definida, el Ecuador magnético, que da la vuelta por todo el mundo. Hoy esta línea esta recorriendo el Perú, desde Cañete siguiendo por Huancavelica, Ayacucho, Abancay, Cuzco, Madre de Dios hasta el norte de Bolivia. Las montañas poseen en sus entrañas grandes cantidades de minerales y metales, que son excelentes conductores del electromagnetismo de la tierra y los Andes captan la energía más potente del mundo, y han atraído una gran porción de electricidad de la ionosfera. Dice que los antiguos peruanos sabían ya, que las montañas eran condensadores naturales de esta energía, la cual utilizaban en ceremonias en fechas claves para potenciarla, aun más. Dice que las grandes culturas de la historia, siempre han buscado los macizos como lugares de iniciación mágico-religiosa. Todas las culturas del mundo han pensado que la montaña es el eje, el ser ordenador de la vida social, político-religiosa. La montaña representa el puente entre los dioses y los hombres, entre el cielo y la tierra. Para los habitantes andinos toda la naturaleza esta provista de vida y alma, y existe una armonía en la naturaleza. Los Apus o montañas son considerados los señores y son consultados sobre asuntos muy importantes, previo pago del tabaco, comida, flores, y el kintu de coca. Los Apus tienen jerarquías según los tamaños. Los cerros o auquis son los encargados de dar consejos sobre asuntos domésticos. "Los Apus nos acompañan en nuestra vivencia en los ayllus. Los Apus poseen algunos atributos. Existen Apus agricultores, curanderos, ganaderos, músicos, abogados, etc." (Julio Melo: Karwi, Pitumarca, Cuzco, en la revista COMPAS, 2006).
La costumbre de colocar cruces sobre los cerros representa la unión del cielo con la tierra; la comunicación de la Pachamama con el mundo de arriba, donde están los astros sagrados. Es por esto que es tan importante, la celebración de la fiesta de la Velación de la Cruz, la cual se celebra anualmente el 3 de Mayo. En ella se rinde culto a la Chakana o Cruz del Sur; la cual en esa fecha adquiere la forma astronómica de una cruz perfecta. Los indígenas ascienden a lo más alto de la montaña, a la cual agradecen la buena cosecha y las lluvias fertilizantes. Luego bajan la cruz móvil de encima del cerro y la velan por cinco días; al cabo de los cuales la regresan de nuevo a su lugar de origen.
"El "pago" a la tierra se inicia con el pago al "abuelo Apu" más grande de la región, que en este caso es el Ausangate, al que se le ponen los kintu (3 o 6 hojas de coca); después se continúa con los otros Apus. Hay personas con poderes sobrenaturales o divinos, que son las encargadas de hablar directamente con la tierra y Apus" (Asunta Melo Vera: Comunidad de Karwi, Cuzco, Revista COMPAS, 2006). Dicen algunos comuneros que las montañas son viajeras y que les se puede llamar para consultarles sobre problemas personales.
Es dentro de este marco de cosmovisión andina, que se celebra el Qoyllur Riti. El Apu Ausangate, como lo dijo anteriormente el campesino de Karwi, es el más poderoso de la región, y en el se originan las llamas y alpacas. El controla la fecundidad de los animales, y es muy respetado en toda la comarca.
Cada año, miles de campesinos andinos procedentes de Cuzco, Puno, Arequipa y Apurimac, se dirigen al valle de Sinacora, donde se ubica el Santuario del Qoyllorite (Señor de la Nieve Resplandeciente), con el fin de pedirle el éxito en las cosechas, la fecundidad de sus animales y la salud de sus familiares. Ellos acuden en grupos llamados "naciones", que provienen de las diferentes comunidades indígenas de la región; en especial, de Quispicanchis y Paucartambo. Cada nación va acompañada de banderas incaicas, de estandartes que representan a sus grupos, así como de banderas peruanas. Llevan cruces; algunas con la imagen de Cristo y decoradas con los disfraces de seres míticos, como los ukukus (hombres-osos; hijos del nevado) y pauluchas (hombres-llamas o alpacas, vestidos de negro, y que son considerados los intermediarios entre los hombres y el Señor del Qoylluriti y los Apus). Van acompañados por bailarines con disfraces y máscaras variadas (muchas, con rasgos españoles), los cuales ofrecerán sus danzas a la divinidad. Es requisito para poder ser curandero, haber bailado de paulucha, durante tres años seguidos. Van escoltados por el carguyoc, encargado de la fiesta. La recolección de dinero para la celebración se hace a través de la formación de hermandades o cofradías.
La primera parada de los peregrinos es en la pequeña comunidad de Mawayani, cerca del pueblo de Ocongate. Desafiando el frió de la noche, acampan en carpas improvisadas, adonde hacen fogatas sobra las que calientan sus ponches o cocinan alimentos en las ollas que llevan a cuestas durante el viaje. A la mañana siguiente prosiguen el camino de 8 Km., que separa Mawayani del Santuario, el cual esta localizado a 4,600 mts. de altura. Les toma aproximadamente cuatro horas, y pasan por nueve cruces y altares, adonde depositan piedras de diversos tamaños, que llevan en sus bolsillos, en unos altares en forma de casitas, llamados Apachetas, y donde dicen que viven los espíritus protectores de los caminos. Estas piedras representan sus pecados expiados, así como sus mayores deseos. También hacen allí, sus ofrendas de coca, conchas y flores y bailan y cantan con mucha devoción.
El Santuario del Señor del Qoyllur Riti se encuentra en la base del glaciar. Su origen se remonta a 1780, cuando se dice que al niño pastor, Mariano Mayta, se le apareció un niño mestizo de cabello claro que lo ayudó a cuidar y reproducir su ganado. El padre de Mariano, en agradecimiento por la ayuda prestada a su hijo, le compró un atuendo lujoso. Esto llego a oídos del obispo del Cuzco, quien mandó al párroco de Ocongate a investigar el asunto. Al ser descubierto el niño por el párroco, éste desapareció, y en su lugar quedó en pie un árbol en forma de cruz. Marianito murió de pena por la ausencia de su amigo, y en el lugar adonde fue enterrado, apareció la imagen de Cristo crucificado. Allí se construyó el templo del Señor de Qoyllur Riti.
Los peregrinos que arriban a Sinakara, representantes de las diferentes naciones, esperan su turno para entrar a la iglesia y prestar homenaje al Señor con danzas y música, y se acercan a la imagen de la Virgen de Fátima, para pedirle ayuda en sus negocios futuros.
Sus danzas son muchas veces matizadas con actos de penitencia, como el de caminar de rodillas sobre la nieve.
Al día siguiente los ukukus y los pauluchas, vestidos con disfraces de lana, comienzan a ascender la montaña, iluminados por un mar de velitas, tocando sus pututus para atraer las buenas energías, y llevando una cruz que representa la unión entre lo divino y lo humano. Su misión es la de encontrar la estrella de las nieves, que se dice que se encuentra enterrada dentro de la montanña, a una altura de 6, 362 mts. de altura, al mismo tiempo que invocan al Apu por la multiplicación del ganado.
Los ukukus son los danzantes, cantantes, comediantes, sacerdotes paganos o semidioses, y también, los que supervisan junto con los pauluchas, el orden y la disciplina en el santuario. Esta es una de las pocas fiestas donde no se admite alcohol ni relaciones sexuales. Al que infrinja esta ley, el ukuku le proporcionara sendos latigazos. Para que no los reconozcan, los ukukus se cubren la cara con antifaces y cambian el tono de sus voces. Ellos trepan a la punta del glaciar, muchas veces arriesgando sus vidas, para cortar un pedazo de hielo que bajaran a la madrugada, cargándolos en sus espaldas y que serán utilizados en la ceremonia de purificación de su pueblo, y para regar simbólicamente las primeras cosechas con esta agua sagrada de los Andes.
Se dice que en las alturas de los glaciares los condenados y diablos esperan a los ukukus para librar batallas con ellos; y muchas veces, causarles la muerte. Según el fotógrafo peruano, Vicente Revilla, algunos ukukus quieren morir e integrarse a los glaciares y a Dios. Así es que, al subir a la montaña, se despiden de sus compañeros, porque no saben si regresaran. Una parte del hielo es llevado a los sacerdotes del pueblo para ser bendecida, y se coloca a los pies de la Catedral; justo a tiempo para la procesión de Entrada de los Santos de la fiesta del Corpus Christi; una de las fiestas mas fastuosas de todo el país. Allí los ukukus se confunden entre la muchedumbre celebrante.
El Qoyllur Riti es una de las pocas celebraciones que se han mantenido inalteradas, a pesar de los intentos de su erradicación, por la Iglesia. Es riquísima en su simbolismo sobre la cosmovisión andina y representa, una vez más, el triunfo de ésta sobre la imposición religiosa de España. El indígena integra a sus divinidades dentro de la nueva religión; no las reemplaza. Y así, encuentra sentido y prolongación de su acervo cultural.
Peregrinaje
Elenco de danzantes Qolla durante el QoyllurRit'i. Al fondo a la derecha se aprecia a un danzante Ch'unchu.La festividad de Qoyllorit'i reúne a más de 10.000 peregrinos cada año, muchos de ellos de comunidades rurales en áreas cercanas. Los campesinos asistentes se agrupan en dos naciones: Paucartambo y Quispicanchis. Esta división geográfica también refleja distinciones sociales y económicas ya que Paucartambo es una región agraria poblada por quechuas mientras que Quispicanchis es habitada por aymaras dedicados a la ganadería. Las comunidades campesinas de ambas naciones emprenden un peregrinaje anual a la festividad de Qoyllorit'i llevando cada una consigo una pequeña imagen de Cristo al santuario. Estas delegaciones incluyen un gran elenco de danzantes y músicos vestidos en cuatro estilos principales.
 Festividad La festividad es organizada por la Hermandad del Señor de Qoyllurit'i, una organización laica que también se encarga de mantener el orden durante la celebración. Los preparativos empiezan el día de la Ascensión con la procesión del Señor de Qoyllorit'i desde su capilla en Mawallani hasta su santuario en Sinakara. El primer miércoles después de Pentecostés, una segunda procesión lleva una estatua de Nuestra Señora de Fátima desde el santuario de Sinakara hasta una gruta cuesta arriba. La mayoría de los peregrinos llegan el domingo de Trinidad que es cuando la eucaristía sale en precesión por el santuario; al siguiente día el Señor de Qoyllorit'i es llevado en procesión a la gruta de la virgen y traído de vuelta. En la noche de este segundo día los elencos de danzantes bailan por turnos en el santuario.  Al amanecer del tercer día, ukukus agrupados por naciones escalan los glaciares del monte Colquepunku para recoger cruces puestas en la cima, también traen consigo bloques de hielo que son considerados de tener cualidades medicinales.

QUISPICANCHI CULTURA VIVA

DATOS DE INTERES
*ACTIVIDDES ECONOMICAS:
-Agricultura       -Intercambio comercial
-Ganaderia        -Turismo
-Mineria            -Artesania
*ATRACTIVOS TURISTICOS:
-Zonas Arqueologicas:
Pikillacta           Batan Orcco
Tipon                Wacca de los Sapos
-Iglesias y Templos:
Andahuaylillas
Huaro
San Francisco de Asis
-Sitios Naturales:
Baños termo medicinales de Marcapata,
Pacchanta, Pampacocha y Upis.
Cordillera del Vilcanota
Nevado del Ausangate
Laguna de Huacarpay y de Urcos
Rio Vilcanota.
* CONEXION VIAL:
Quispicanchi es el ingreso a la ciudad del Cusco por el sur.
pista asfaltada (Cusco - Puno) (Urcos - Puerto Maldonado).
*LINEA FERROVIARIA
Cusco - Juliaca.
EL CAMINO VIEJO NOS INVITA A NUEVAS AVENTURAS
Artesania:Tejiendo nuestro futuro
La produccion textil de Quispicanchi es unica en la region.
asocia estilos y raices ancestrales, innovando en diseño y calidad, gracias a la creatividad de las y los artesanos; asi, renuevan su trabajo como industria manual de alto valor agregado, acorde a las exigencias del merrcado para un mejor comercializacion.
En Quispicanchi, destacan diferentes lineas textiles, tales como: tejido de punto a palitos, telares, tejido en cuatro estacas y confecciones artesanal. Son hechos a manos -al cien por ciento -en fibra de alpaca y con tinturas naturales.
Las miles de pequeñas empresas familiares se han unido en 43 asociaciones de artesanos.
Turismo:Diversidad y sostenibilidad
El desarrollo de la actividad turisticas en Quispicanchi, esta en despegue.
Empezamos a poner en valor, nuestras potencialidades ecologicas, arqueologicas, historicas y socioculturales.
En Quispicanchi, se combinan el habitat natural -cordilleras, lagunas, terrenos agricolas, montañas -con las costumbres, ritos, vestimenta y comida que hacen especial las visitas de turismo y descanso. Ven y disfruta las facetas de su rica y viva identidad cultural.

martes, 15 de noviembre de 2011

SANTA BONIFACIA RODRIGUEZ DE CASTRO

Bonifacia Rodríguez Castro es una sencilla trabajadora que, en medio de lo cotidiano, se abre al don de Dios, dejándolo crecer en su corazón con actitudes auténticamente evangélicas. Fiel a la llamada de Dios, se abandona en sus brazos de Padre, dejándole imprimir en ella los rasgos de Jesús, el trabajador de Nazaret, que vive oculto en compañía de sus padres la mayor parte de su vida.
Nace en Salamanca (España) el 6 de junio de 1837 en el seno de una familia artesana. Sus padres, Juan y María Natalia, eran profundamente cristianos, siendo su principal preocupación la educación en la fe de sus seis hijos, de los cuales Bonifacia era la mayor. Su primera escuela es el hogar de sus padres, donde Juan, sastre, tenía instalado su taller de costura, por lo que Bonifacia lo primero que ve al nacer es un taller.
Terminados los estudios primarios, aprende el oficio de cordonera, con el que comienza a ganarse la vida por cuenta ajena a los quince años, a la muerte de su padre, para ayudar a su madre a sacar adelante la familia. La necesidad de trabajar para vivir configura desde muy pronto su recia personalidad, experimentando en carne propia las duras condiciones de la mujer trabajadora de la época: horario agotador y exiguo jornal.
Pasadas las primeras estrecheces económicas, monta su propio taller de “cordonería, pasamanería y demás labores”, en el que trabaja con el mayor recogimiento posible e imita la vida oculta de la Familia de Nazaret. Tenía gran devoción a María Inmaculada y a san José, devociones de suma actualidad después de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción en 1854 y de la declaración de san José como patrono de la Iglesia universal en 1870.
A partir de 1865, fecha del matrimonio de Agustina, única de sus hermanos que alcanza la edad adulta, Bonifacia y su madre, que se habían quedado solas, se entregan a una vida de intensa piedad, acudiendo todos los días a la cercana Clerecía, iglesia regentada por la Compañía de Jesús.
Un grupo de chicas de Salamanca, amigas suyas, atraídas por su testimonio de vida, comienzan a acudir a su casa-taller los domingos y festivos por la tarde para verse libres de las peligrosas diversiones de la época. Buscaban en Bonifacia una amiga que las ayudara. Juntas deciden formar la Asociación de la Inmaculada y san José, llamada después Asociación Josefina. Adquiere así el taller de Bonifacia una clara proyección apostólica y social de prevención de la mujer trabajadora. 
Bonifacia se siente llamada a la vida religiosa. Su gran devoción a María hace que su corazón vaya acariciando el proyecto de hacerse dominica en el convento salmantino de Santa María de Dueñas.
Pero un acontecimiento de trascendental importancia va a cambiar el rumbo de su vida: el encuentro con el jesuita catalán Francisco Javier Butinyà i Hospital, natural de Bañolas-Girona (1834-1899), que llega a Salamanca en octubre de 1870 con una gran inquietud apostólica hacia el mundo de los trabajadores manuales. Para ellos estaba escribiendo “La luz del menestral, o sea, colección de vidas de fieles esclarecidos que se santificaron en profesiones humildes”. Atraída por su mensaje evangelizador en torno a la santificación del trabajo, Bonifacia se pone bajo su dirección espiritual. A través de ella Butinyà entra en contacto con las chicas que frecuentaban su taller, la mayor parte también trabajadoras manuales. Y el Espíritu Santo le sugiere la fundación de una nueva congregación femenina, orientada a la prevención de la mujer trabajadora, valiéndose de aquellas mujeres trabajadoras. 
Bonifacia le confía su decisión de hacerse dominica, pero Butinyà le propone fundar con él la Congregación de Siervas de san José, a lo que Bonifacia accede con docilidad. Juntamente con otras seis chicas de la Asociación Josefina, entre ellas su madre, da inicio en Salamanca, en su proprio taller, a la vida de comunidad el 10 de enero de 1874, momento muy conflictivo en la vida política del país.
Tres días antes, el 7 de enero, el obispo de Salamanca, D. Joaquín Lluch i Garriga, había firmado el Decreto de Erección del Instituto. Catalán como Butinyà, natural de Manresa-Barcelona (1816‑1882), desde el primer momento había secundado con el mayor entusiasmo la nueva fundación.
Se trataba de un novedoso proyecto de vida religiosa femenina, inserta en el mundo del trabajo a la luz de la contemplación de la Sagrada Familia, recreando en las casas de la Congregación el Taller de Nazaret. En este taller las Siervas de san José ofrecían trabajo a las mujeres pobres que carecían de él, evitando así los peligros que en aquella época suponía para ellas salir a trabajar fuera de casa.
Era una forma de vida religiosa demasiado arriesgada para no tener oposición. En seguida es combatida por el clero diocesano de Salamanca, que no capta la hondura evangélica de esta forma de vida tan cercana al mundo del trabajo.
A los tres meses de la fundación Francisco Butinyà es desterrado de España con sus compañeros jesuitas y en enero de 1875 el obispo Lluch i Garriga es trasladado como obispo a Barcelona. Bonifacia se ve sola al frente del Instituto a tan sólo un año de su nacimiento. 
Los nuevos directores de la comunidad, nombrados por el obispo entre los sacerdotes seculares, siembran imprudentemente la desunión entres las hermanas, algunas de las cuales, apoyadas por ellos, comienzan a oponerse al taller como forma de vida y a la acogida de la mujer trabajadora en él. Bonifacia Rodríguez, fundadora, que encarnaba con perfección el proyecto que había dado origen a las Siervas de san José, no consiente cambios en el carisma definido por el P. Butinyà en las Constituciones. 
Pero el director de la Congregación, aprovechando un viaje de Bonifacia a Girona en 1882, efectuado para establecer la unión con otras casas de Siervas de san José que Francisco Butinyà había fundado en Cataluña a su vuelta del destierro, promueve su destitución como superiora y orientadora del Instituto.
Humillaciones, rechazo, desprecios y calumnias recaen sobre ella para hacerla salir de Salamanca. La única respuesta de Bonifacia es el silencio, la humildad y el perdón. Sin una palabra de reivindicación o protesta, deja que se impriman en ella los rasgos de Jesús, silencioso ante quienes lo acusaban (Mt 26, 59-63).
Como solución al conflicto, Bonifacia propone al obispo de Salamanca, D. Narciso Martínez Izquierdo, la fundación de una nueva comunidad en Zamora. Aceptada jurídicamente por él y por el obispo de Zamora, D. Tomás Belestá y Cambeses, Bonifacia sale acompañada de su madre camino de esta ciudad el 25 de julio de 1883, llevando en su corazón el Taller de Nazaret, su tesoro. Y en Zamora le da vida con toda fidelidad, mientras en Salamanca comienzan las rectificaciones a un proyecto incomprendido.
Bonifacia, cordonera, en su taller de Zamora, codo a codo con otras mujeres trabajadoras, niñas, jóvenes y adultas, 
— teje la dignidad de la mujer pobre sin trabajo, “preservándola del peligro de perderse” (Decreto de Erección del Instituto. 7 de enero de 1874),
— teje la santificación del trabajo hermanándolo con la oración al estilo de Nazaret: “así la oración no os será estorbo para el trabajo ni el trabajo os quitará el recogimiento de la oración” (Francisco Butinyà, carta desde Poyanne, 4 de junio de 1874),
— teje relaciones humanas de igualdad, fraternidad y respeto en el trabajo: “debemos ser todas para todas, siguiendo a Jesús” (Bonifacia Rodríguez, primer discurso, Salamanca, 1876).
La casa madre de Salamanca se desentiende totalmente de Bonifacia y de la fundación de Zamora, dejándola sola y marginada, y, bajo la guía de los superiores eclesiásticos, lleva a cabo modificaciones en las Constituciones de Butinyà para cambiar los fines del Instituto.
El 1 de julio de 1901 León XIII concede la aprobación pontificia a las Siervas de san José, solicitada por la casa madre, quedando excluida la casa de Zamora. Es el momento cumbre de la humillación y despojo de Bonifacia, lo es también de su grandeza de corazón. No recibiendo contestación del obispo de Salamanca, D. Tomás Cámara y Castro, llevada por su fuerza de comunión, se pone en camino hacia Salamanca para hablar personalmente con aquellas hermanas. Pero al llegar a la Casa de santa Teresa le dicen: “tenemos órdenes de no recibirla”, y se vuelve a Zamora con el corazón partido de dolor. Sólo se desahoga mansamente con estas palabras: “No volveré a la tierra que me vio nacer ni a esta querida Casa de santa Teresa”. Y de nuevo el silencio sella sus labios, de modo que la comunidad de Zamora sólo después de su muerte se entera de lo ocurrido. 
Ni siquiera este nuevo rechazo la separa de sus hijas de Salamanca y, llena de confianza en Dios, comienza a decir a las hermanas de Zamora: “cuando yo muera”, segura de que la unión se realizaría cuando ella faltase. Con esta esperanza, rodeada del cariño de su comunidad y de la gente de Zamora que la veneraban como a una santa, fallece en esta ciudad el 8 de agosto de 1905.
El 23 de enero de 1907 la casa de Zamora se incorpora al resto de la Congregación.
Cuando su vida se apaga, escondida y fecunda como grano de trigo echado en el surco, Bonifacia Rodríguez deja como herencia a toda la Iglesia:
— el testimonio de su fiel seguimiento de Jesús en el misterio de su vida oculta en Nazaret,
— una vida trasparentemente evangélica,
— y un camino de espiritualidad, centrado en la santificación del trabajo hermanado con la oración en la sencillez de la vida cotidiana.

MARCAPATA

MARCAPATA
El Distrito peruano de Marcapata es uno de los 12 distritos de la Provincia de Quispicanchi ubicada en el Departamento de Cusco perteneciente a la Región Cusco, Perú. Es famoso y muy conocido por sus baños termales (las mas calientes de Perú).
Atractivos turísticos
 Templo de Marcapata
Magnifico templo de características muy especiales, ubicado a una distancia de 223 Km. de la ciudad del Cusco, su interior guarda bellas obras de arte en imaginería, retablos, altar mayor, lienzos y frescos, la particularidad de este gran monumento es su techo de paja al estilo ancestral, el mismo que para su refacción trae consigo la realización de costumbres y tecnología andinas, es ejecutado por comuneros de la zona.
Ubicado a una distancia de 292 Km. de la ciudad de Cusco, de clima tropical, enclavada en el piso ecológico de selva alta, es considerado una de las zonas mas lluviosas del país, razón de su exuberante flora y fauna.
 Pueblo viejo o pueblo fantasma
Años atrás este pueblo fue un próspero centro de actividad económica impulsado por la abundante extracción de pepas de oro y madera, hoy de ese apogeo solo queda vestigios de los cimientos de calles y viviendas.
 Puente Inambari
Monumental obra arquitectónica emplazada sobre el caudaloso río del mismo nombre, está ubicada a una distancia de 348 Km. de la ciudad del Cusco, fue construido con la tecnología de los puentes colgantes, esta obra de ingeniería armoniza con el entorno natural, creando así un impresionante paisaje. Esta obra de ingeniería une la vía de comunicación terrestre con Puerto Maldonado.